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Todos los que somos sobrecargos, sabemos que hay una fuerza sobrenatural la que empuja a los pasajeros a pulsar el “botón de llamada”. Pero en serio, esa figura que ven dibujada en el botoncito, no es la silueta de un esclavo; es la de un miembro de la tripulación.

Si en el curso nos estudiamos unos 10 manuales con procedimientos de emergencia, requerimientos técnicos de los aviones, primeros auxilios, servicios a bordo, reglamentación aérea, navegación aérea, meteorología, etc., con una media de 250 páginas cada manual, pasamos unas entrevistas multitudinarias, hacemos exámenes no precisamente fáciles, pruebas físicas y evacuaciones de emergencia, les aseguro que el motivo principal por el que estamos en el avión, es para salvarles la vida. No para… Otras cosas…

Durante el curso de entrenamiento, nos enseñan que ése sonido del boton de llamada (“ding”) es la llamada de un pasajero, o en su defecto, que la señal luminosa de cinturones se ha encendido. “Ding-dong” es una llamada entre tripulación auxiliar, o una llamada normal entre tripulación auxiliar y tripulación técnica. “ding-ding-ding” es una llamada urgente de los pilotos. Créeme, un solo “ding” no es realmente importante….

Si aprietas el botón mientras estamos rodando hacia la pista de despegue, lo más probable es que una de mis compañeras se levante lista para hacerte una reanimación cardiopulmonar, y que otra aparezca con la máscara de oxígeno puesta y un extintor o un botiquín de primeros auxilios en la mano.

Si vas a volar con niños, comprales un juguetito antes de embarcar. Los duty free esos que tanto nos gustan tienen un montón de cosas para ellos. El botón de llamada a la tripulación NO ES UN JUGUETEEE!!!

No aprietes el botón si quieres saber por dónde estamos volando en un vuelo nocturno.
No aprietes el botón para pedirle el teléfono a mi compañera.
No aprietes el botón para “probar” y luego vuelvas a apretarlo para cancelarlo.
No aprietes el botón para preguntarnos cuál va a ser la puerta de embarque de tu vuelo en conexión. No tenemos ni idea.
No aprietes el botón para entregarnos el pañal sucio de tu bebé. Es tu obligación levantarte a, primero, usar el sanitario para cambiarlo, y segundo, debes tú tirar el pañal en el bote de basura que siempre hay en los sanitarios del avión.
No aprietes el botón para quejarte de que la última vez que volaste con nuestra compañía te dieron permiso de pasar a la cabina de pilotos.

…Y no, no tenemos juegos de mesa para jugar durante el vuelo, ni cortauñas, ni sabemos cuál es ese pueblo diminuto de 20 habitantes y 5 casas que se ves ahí abajo. No tenemos encendedores para encender el cigarro que tienes planeado fumarte en el lavabo. Y no, tu niño (el que lleva media hora dando patadas al asiento de delante, 10 minutos corriendo por el pasillo del avión, y otros 5 dándome lata en mis únicos 5 minutos de descanso), tampoco va a ser absorbido por el flush del wc.

El botón de llamada que se encuentra en ése panel que tienes encima de tu cabeza tiene un uso muy sencillo: úsalo sólo en caso de emergencia, para pedir auxilio. Úsalo en caso de, que por la ventanilla, veas fuego, chispas o humo; en caso de que algún pasajero cerca de tí se haya desmayado, se sienta mal o se esté atragantando. El botón de llamada tiene ése único uso: el de pedir auxilio.

Si no es una emergencia, creeme, tu vaso con agua para tomarte una pastilla puede esperar.