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Los pájaros del desierto, el Cementerio de Aviones de Arizona. 32°09’48.0″N 110°50’34.0″W

El AMARC (Aerospace Maintenance And Regeneration Center), se encuentra en el desierto de Mojave, en Tucson, Arizona. El enclave no está elegido al azar, pues el clima seco y el terreno alcalino son idóneos para la conservación de los aviones que, en muchos casos, tras pasar allí largas temporadas son puestos a punto de nuevo y vendidos a terceros, mayormente a las fuerzas aéreas de otros países menos desarrollados.

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El impacto visual de las imágenes es elevado, pues la meticulosa organización de miles de aviones de todo tipo, vista desde el aire, es de lo más inusual.

En el AMARC hay más de 4200 aviones “jubilados”, la mayoría de ellos procedentes de las fuerzas aéreas americanas, aunque también van a parar allí los aviones de empresas privadas e incluso de la NASA. Muchos de los aviones que allí llegan están en perfectas condiciones para volar pero los motivos para que queden allí son muy variados, en muchos casos, la aparición de nuevas tecnologías hacen que se queden obsoletos, sobre todo en los aviones y cazas de guerra y, en otros casos, simplemente los costes de su mantenimiento son demasiado elevados y son reemplazados por aparatos más económicos.

Los cazas son desmilitarizados, desmontando todos los aparatos tecnológicos y en muchos casos secretos, para evitar posibles robos. Mientras los aviones están en este lugar, se desmontan ciertas partes de ellos que hace que sea imposible que vuelen, pero todo está perfectamente catalogado y almacenado y se puede volver a montar en caso de venta.

Los que no tienen tanta suerte, con el tiempo acaban por ser despedazados y vendidos a contratistas que aprovechan casi todo de ellos.

La base aérea de Boneyard ubicada en el desierto de Mojave, que cuenta con unas dimensiones de 2.600 hectáreas, es el cementerio de aviones más grande del mundo, ya que ahí se encuentran más de 4.000 aeronaves retiradas del servicio activo de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Esta base fue creada una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial como unidad de mantenimiento aeronáutico, al tiempo que en el inicio de la década del 90 se convirtió en el lugar ideal para cumplir la observación de los diferentes acuerdos de desarme firmados entre Estados Unidos y la Unión Soviética, teniendo en cuenta que este lugar era el que ofrecía las mejores condiciones para la observación desde los satélites rusos del desmantelamiento de armamento.

Este desierto además ha sido utilizado por muchas empresas para dejar sus aviones antiguos retirados o sobrantes, ya que el clima seco que se encuentra en el mismo es de gran ayuda para la preservación de las aeronaves en caso de que vuelvan a ser puestas en servicio.

Por otra parte, el suelo del desierto es lo suficientemente duro para permitir que los aviones estén sobre el mismo sin hundirse, hecho que evita tener que acondicionar las enormes superficies requeridas con cemento o asfalto.

Más allá que muchos de los aviones que se encuentran estacionados en el desierto nunca volverán a levantar vuelo, se les realizan trabajos de mantenimiento periódicamente como el giro de sus ruedas para evitar su deformación, o la actuación de ciertos sistemas como por ejemplo las superficies hipersustentadoras.

Una vez que los aviones llegan a este lugar son ubicados de una forma muy ordenada para su almacenaje. Este AMARC (Aircraft Maintenance And Regeneration Center) cuenta con unas inmensas instalaciones, almacenes y un museo con su respectiva guía de visitante.

El lugar nació después de la II Guerra Mundial, ante la necesidad del gobierno de Estados Unidos de “guardar” sus B-29 y sus C-47. La zona fue escogida por factores meteorológicos y composición geológica. El bajo índice de precipitaciones, el clima seco y la alcalinidad del suelo lo hacían perfecto para mantener los aparatos a salvo de la corrosión.

Por otra parte, el tipo de suelo (de singular dureza) permite que los aviones puedan ser maniobrados sin necesidad de emprender la construcción previa de rampas de estacionamiento de acero y hormigón.

El conjunto de las instalaciones de mantenimiento y almacenamiento de aeronaves para su custodia y reciclaje está a cargo de la Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan y es conocido como 309 AMARG, siglas de “309th Aerospace Maintenance and Regeneration Group”, si bien la mayoría se refiere al lugar como “El Cementerio”.

AMARG custodia casi 4500 aviones y 13 vehículos espaciales. Desde los Marines a la NASA, al parecer todos dejan por allí sus “cacharros”. De todos modos, durante los últimos tiempos el centro ha dejado de estar destinado únicamente al excedente militar y allí podemos encontrar desde auténticas reliquias hasta tecnología desfasada o, incluso, aviones privados que no han podido ser mantenidos por sus dueños originales.

A partir de ahí las labores del cementerio son las mismas que las de cualquier cementerio de vehículos. Por un lado tenemos la sección de piezas para otros aparatos y, por otro lado, la venta de aviones obsoletos pero en perfecto estado a países con menos poderío económico.

Lo que ocurre entonces cuando un avión termina su vida útil (bien por un recorte en la flota de alguna aerolínea, o por tratarse de un modelo militar antiguo) es que es mandado a los llamados CEMENTERIOS DE AVIONES. El mayor de todos ellos se encuentra en EE.UU. “La base aérea de Estados Unidos Davis-Monthan es conocida como Grupo 309 Aeroespacial de Mantenimiento y Regeneración y tiene la reputación de ser el cementerio de aviones más grande del mundo.
Ubicada en Tucson, Arizona, la base se extiende sobre 1.300 hectáreas, en donde cabrían 1.430 campos de fútbol, y ahí reposan más de 4.000 aviones fuera de servicio, que incluyen a casi todos los modelos de aviones que las fuerzas armadas estadounidenses han operado desde la Segunda Guerra Mundial.

Las imágenes a continuación, muestran con gran lujo de detalles la enorme variedad de modelos de aviones que ahí se encuentran. Entre ellos destacan los bombarderos B-52 de la época de la Guerra Fría, que fueron retirados en la década de 1990, bajo los términos del tratado de desarme SALT firmado por Washington y Moscú. También hay decenas de aviones de combate F-14 que fueron retirados por la Marina en 2006 y que aparecen en la película de Hollywood “Top Gun”, además de otras aeronaves, tales como un mini dron D-21, el helicóptero más rápido actualmente que es el Westland Lynx, e incluso un 787 de recién llegada el pasado 4 de agosto.

Los objetos valiosos e instrumentos sensibles son removidos para su custodia, se les retiran todos los liquidos como hidraulicos o aceites, las ventanas, puertas y aberturas son selladas con material protectivo pero las aberturas inferiores son dejadas abiertas para evitar condensacion.


La mayoria de los aviones transferidos aqui son canibalizados por partes y eventualmente desguazados, pero otros, como los C-130, se entregan o estan disponibles para agencias federales para usos como combatir incendios. Anteriormente se vendian a particulares, pero el posible uso de estos aviones para contrabandear drogas llevo a que la mayoria de los transportes mas viejos fueran desguazados.

El Pima Air & Space Museum esta a una milla de la base. Tiene una muy extensa seleccion de aviones militares americanos y extranjeros, principalmente de la USAF en variados estados de restauracion.

La mayoria de los aviones en el cementerio del desierto son de la epoca de Vietnam o posteriores. Esta divididos en cuatro categorias, dependiendo de su uso posible futuro:

  1. Cat. 1000, aviones preservados con vistas a que vuelen nuevamente, si las condiciones políticas internacionales lo requieren.
  2. Cat. 2000; aquellos que se mantienen para sacarles repuestos, ya que algunas partes para aviones viejos no se encuentran en otro lado.
  3. Cat. 3000, aviones que se mantienen en condición de listos para el vuelo, esperando una posible necesidad.
  4. Cat. 4000, los que están destinados a muestras estáticas en museos, como “gate guardian” o en plazas. Los aviones mas notables de la categoría 4000 son los B-52, iconos de la Guerra Fría.

El lugar está abierto los siete días de la semana, de 9 de la mañana a 5 de la tarde, a excepción de Día de Gracias y Navidad. La entrada durante el verano tiene un costo de USD $10 para adultos, niños de hasta 12 años no pagan, y la visita guiada tiene un costo adicional de USD $7, la cuál incluye actividades educativas para todas las edades. El restaurante del museo, llamado “Flight Grill”, está disponible en el mismo horario, y ofrece comida americana tradicional, tales como hamburguesas, ensaladas, hot-dogs, sándwiches, entre otros platillos.

Si llegas a visitar éstas instalaciones, también es altamente recomendable visitar el “Titan Missile Museum”, ahí mismo en Tucson, Arizona, los visitantes viajan a través del tiempo para estar en la primera línea de la Guerra Fría. Este sitio de misiles Titan II en estado de conservación, oficialmente conocido como complejo 571-7, es todo lo que queda de los 54 misiles Titan II que estaban en alerta en los Estados Unidos desde 1963 hasta 1987. Una visita bastante interesante y por demás recomendable.

 

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